- El equipo miñoto logró imponerse con madurez este martes en A Sangriña al Rocasa Gran Canaria, segundo clasificado, para llevarse los dos puntos de un partido más bien ajustado
- Las de Ana Seabra comenzaron liderando, para pagar después las numerosas pérdidas de balón (12 en todo el partido) y vivir un encuentro empatado hasta bien entrada la segunda parte. Aunque el rival fue superior, la reacción guardesa igualó la presión hasta sellar la victoria en los minutos finales
- La definición de un ataque en que destacó el extremo de Portillo (4 goles) y el liderazgo de Cacheda (6) y Sancha (5) se vio completada a la perfección por la defensa de la portería de Balzinc, con 11 paradas en la segunda parte
El Mecalia Atlético Guardés confirma que lo suyo no es flor de un día. Las de Ana Seabra certificaron la recuperación de su ritmo habitual y la superación del mal bache este martes ante su afición en A Sangriña, imponiéndose con madurez ante uno de los contendientes por el título. El Rocasa Gran Canaria fue capaz de igualar el ritmo y llegar a dominar varios minutos desde mediados de la primera parte hasta el epílogo del encuentro, cuando la reacción ofensiva liderada por unas Cacheda (6 goles) y Sancha (5) muy atentas y complementada por la definición de sus extremos (4 goles de Portillo) pudo sellarse gracias a la defensa de la portería de Balzinc, con 11 paradas solo en la segunda parte. El Guardés suma dos puntos y aprieta la lucha por la parte alta de los puestos de play-off por el título.
El primer gol llegó de la mano de Lorena Téllez, capaz de sortear una defensa isleña todavía no muy metida en el partido poco después del primer minuto de juego. A la siguiente posesión local, Ceci Cacheda cedió el balón al extremo de Ariana Portillo, quien la encajó entre las piernas de la guardameta rival para marcar el segundo. Rocasa respondió entonces, aunque no sirvió de mucho frente al siguiente gol de María Palomo, que comenzaba a abultar el marcador (3-1, min. 4).
La defensa guardesa funcionaba con eficacia, forzando la mayoría de lanzamientos locales, frente a una barrera rival que dejaba vía libre en más de una ocasión. Se bloqueaba la ofensiva canaria, incapaz de encontrar el hueco e incluso llegando al pasivo ante la férrea protección miñota de su puerta. Mientras, el ataque anfitrión seguía encontrando facilidades, y el luminoso reflejaba ya un desajuste claro entre ambos equipos (6-2, min. 9), obligando a Dejan Ojeda a solicitar el tiempo muerto.
Y el toque de atención surtió efecto, pues en apenas instantes las de Telde apretaron su defensa y asestaron un demoledor 0-4 que dejó el partido en tablas por primera vez desde el 0-0, haciendo saltar las alarmas esta vez en el banquillo guardés (6-6, min. 12). Debía recomponerse el Mecalia si quería demostrar de verdad que podía hacer frente a uno de los contendientes por el liderato liguero.
El ritmo de goles se incrementó después de esta segunda interrupción, con el marcador instalado ya en la igualdad máxima. Se convirtió en un diálogo el partido por un momento, aunque fue breve. Comenzó entonces el conjunto local a cometer muchos errores no forzados, fruto de la precipitación en el juego de ataque unas veces y de una defensa rival que obligaba a agotar los pases otras; y el Guardés encadenó pérdida tras pérdida hasta ir a remolque de las visitantes (10-11, min. 23). Las consecuencias podrían haber sido más graves, de no ser por las apariciones de una Sabina Mínguez que ya había frenado cinco intentos del que había sido su equipo, además de las propias prisas de un rival que no siempre afinaba la puntería.
Restaban ya menos de cinco minutos para el descanso cuando el Rocasa logró aprovecharse de un nuevo error anfitrión para romper la barrera de la renta mínima y transformar la mayor ventaja a su favor de todo el encuentro (11-13, min. 26). Sufría el Mecalia para recuperar la superioridad de los minutos iniciales, aunque María Sancha se lo llevó a lo personal y ella sola, primero desde los siete metros y después con una satisfactoria finta, anotó el 2-0 que encaminaba el ecuador del partido a unas nuevas tablas. No hubo ya más goles canarios en el marcador, a pesar de los numerosísimos intentos de una Larissa Nascimento que no desistía en sus intenciones. Sí llegó el último de Cecilia Cacheda, que encaminaba la segunda mitad a una superioridad local más palpable, pero que de seguro debería ser muy trabajada para mantenerse hasta el final (14-13, min. 30).
La reanudación llegó con la misma intensidad defensiva de parte de las canarias. Al Guardés le costaba mucho penetrar en el 6-0 rival, y en las pocas ocasiones en que lo conseguía se encontraba de frente con una Silvia Navarro que comenzaba a realizar aportaciones muy necesarias para las suyas. Su mejor arma contra la falta de gol fue reforzar su propia protección de la puerta que ahora guardaba Amandine Balzinc, y la sequía de oportunidades comenzó a generar errores en un rival que acusaba ahora también varias pérdidas. El primer gol gallego desde el descanso se demoró unos cinco minutos en llegar, para imitar la renta mínima previa al silbato (15-14, min. 35).
Y si el goteo de goles no era efusivo, el ritmo del partido sí se había elevado con creces, con ambos equipos muy atentos a cada mínima cesión del contrincante que pudiesen aprovechar. Pareció llevar la delantera ahora el Rocasa, más atento al contraataque y que en muchas acciones solo se encontraba con Balzinc como obstáculo; si bien cada ventaja seguía siendo mínima (17-17, min. 39).
Eso, hasta que la presión visitante comenzó a notarse, pues aunque el Guardés tomaba aire y respondía de vez en cuando, el Rocasa dominaba ahora el juego con una concentración impresionante, generando ya diez pérdidas locales y haciéndolo sufrir todavía más con las siete paradas de Navarro bajo palos (17-19, min. 43). Restaban quince minutos en que el anfitrión debía recomponerse e igualar la atención hasta el final, pues el equipo isleño no aparentaba ninguna intención de bajar el ritmo.
Y para ello hizo méritos Ariana Portillo, que estaba haciendo un gran partido en términos de definición y volvió a aprovechar las asistencias de Cacheda para cosechar de sus manos un nuevo 2-0 que volvía a igualar, pese a las dificultades, la contienda. Aunque el rival podía demostrar algo más de actitud, lo cierto es que el Guardés estaba siendo capaz de apretar los dientes y aguantar el tipo para mantenerse con opciones. Los extremos funcionaban, y fue ahora Carme Castro la encargada de anotar una nueva superioridad guardesa en el marcador, algo que no sucedía desde inicios de esta segunda parte (20-19, min. 46).
Cada mínimo error se pagaba caro, y por ello hasta ahora no dejaba de oscilar el ritmo del partido. Aprovechó un momento de menor tensión el técnico canario para tratar de reconducir el encuentro hacia las suyas, si bien los diez minutos finales comenzaban con una clara superioridad local: comenzó a hacerse grande el ataque guardés y a verse más amparada su defensa por una Balzinc que encadenó tres paradas seguidas, mientras el Rocasa se veía cada vez más nervioso (22-19, min. 51). La grada cuestionó varias decisiones arbitrales poco consistentes, como la exclusión de Portillo y la oportunidad de penalti que Therese Sundholm transformó; si bien el tiempo corría y el rival isleño no era capaz de maximizar las oportunidades que minutos atrás sí aprovechaba (23-20, min. 54).
A falta de un último parcial de cinco minutos, Ojeda paró el tiempo una tercera vez, mientras Seabra todavía reservaba ese derecho para el momento preciso. Las isleñas volvieron a crecer desde los siete metros, pero Balzinc sumaba ya diez apariciones en juego en esta segunda parte y era en gran parte responsable de asegurar la renta de tres goles con acento guardés (24-21, min. 57). Menos de dos minutos después, y sin ningún cambio en el resultado a pesar de los intentos de un Rocasa a la desesperada, pedía por fin la entrenadora del Guardés parar el tiempo, planificando el minuto final de juego como tiene por costumbre hacer.
Aunque tres goles en los compases que restaban parecían inalcanzables para un rival ya cansado, no eran imposibles, y la afición ya celebraba dos puntos que apuntaban a quedarse en casa. El gol de Blazka Hauptman a la reanudación lo confirmó, y poco tiempo le quedó a un Rocasa que no pudo aprovechar su última ocasión de reducir la distancia. Las 11 paradas de Amandine Balzinc, demoledoras, fueron clave para sostener la reacción ofensiva liderada por Cacheda y Sancha y conseguida en la recta final del partido, y el equipo miñoto salió airoso de su propia casa con una nueva victoria que confirmaba su recuperación para el cierre de temporada (25-21, final). Este mismo sábado, una nueva oportunidad para asegurar su plaza en la parte alta del play-off por el título y despedir la fase regular con un nuevo triunfo ante los suyos.
Mecalia Atlético Guardés (14+11): Sabina Mínguez (p.), África Sempere, Jazmín Mendoza, Blakza Hauptman (2), Lorena Téllez (1), Cecilia Cacheda (6), María Palomo (4), Rosane Serrano, Carme Castro (3), Nerea Gil, Ariana Portillo (4), María Sancha (5), Ania Ramos, Amandine Balzinc (p.) y María Español.
Rocasa Gran Canaria (13+8): Therese Sundholm (1), Almudena Rodríguez (1), Martina Lang (3), Larissa Nascimento (6), Lourdes Guerra (p.), María Correia (3), Silvia Navarro (p.), Ruth Artiles, Francieli Sothe (1), María Zaldua (3), Ana Medina, Ada Aparicio, María González (2) y Eider Poles (1).
Marcador cada cinco minutos: 3-1, 6-3, 7-7, 10-10, 11-12, 14-13, 14-14, 17-18, 19-19, 21-19, 23-20, 25-21.
Árbitros: Luis Colmenero y José Manuel Iniesta. Excluyeron con dos minutos a las locales Rosane Serrano, María Palomo, Ariana Portillo y Lorena Téllez y a las visitantes María Zaldua (2), Francieli Sothe y Therese Sundholm.
Incidencias: Partido de vigésimo cuarta jornada de la Liga Guerreras Iberdrola 2025/2026, disputado en el pabellón de A Sangriña. Antes de comenzar se realizó un reconocimiento al equipo cadete del Club Balonmán Atlético Guardés, que viene de proclamarse campeón de la Liga Ouro a nivel autonómico.






